La Bauhaus: la escuela de arte que se creyó arquitecta (y tenía razón)
Imagina que estamos en 1919, Alemania acaba de salir de la Primera Guerra Mundial, todo está en ruinas, la economía en coma y la gente está más deprimida que un cubista sin pinceles. En medio del caos, aparece un arquitecto con nombre de villano de «Harry Potter», pero que en realidad era el más visionario del barrio: Walter Gropius, que en lugar de construir bunkers decide fundar una escuela. Pero no cualquier escuela: ¡una que iba a cambiar el diseño moderno para siempre!
Gropius soñaba con un mundo donde los diseñadores no solo hicieran cosas bonitas, sino útiles. O sea, menos arte con plumas pegadas en el techo, más muebles que puedas limpiar sin gritar.
Los Fundadores y el Dream Team
Walter Gropius (1919-1928) – El fundador multitarea
Gropius no solo era arquitecto, también era un reformador social con alma de diseñador industrial. En lugar de hacer castillos o catedrales, dijo:
«¿Y si enseñamos a la gente a diseñar todo? Desde teteras hasta edificios.»
Fue el Steve Jobs del diseño, pero con menos rollos de cuello alto y más compases.
Hannes Meyer (1928-1930) – El socialista de las escuadras
Segundo director de la Bauhaus, más comprometido con lo social que con lo estético. Decía que los edificios debían resolver problemas de vivienda y no solo verse bonitos en revistas.
Su lema era básicamente: «Primero la necesidad, luego el diseño, y ya si queda tiempo, el lujo.»
Los nazis no lo querían mucho porque era de izquierda y, bueno, pensaba que la arquitectura debía ayudar a la gente. ¡Qué osadía!
Ludwig Mies van der Rohe (1930-1933) – El minimalista elegante
Último director antes de que la Bauhaus fuera cerrada por el régimen nazi. Él fue el que dijo:
«Menos es más», lo cual está bien para el diseño, pero no tanto si estás sirviendo una cena.
Fue el encargado de intentar mantener la escuela a flote mientras los nazis la miraban con cara de “esto huele a comunismo con demasiado hormigón”.
La Bauhaus era una escuela de diseño, arquitectura y arte tan avanzada que si viajara al futuro se seguiría viendo moderna. Fundada en 1919 en Alemania, fue básicamente la startup de diseño más cool del siglo XX. Mezclaban arte con funcionalidad, o como ellos decían: “¡Fuera florituras, vamos a hacer sillas que no te rompan la espalda y casas que no parezcan castillos del siglo XIV!”
Era como un buffet libre de arte moderno, pero también una especie de laboratorio de ideas donde se cruzaban disciplinas, se debatía sobre la utilidad del arte, y se organizaban fiestas con disfraces geométricos que harían llorar de envidia a cualquier hipster de Berlín hoy en día.
Su lema no oficial era algo así como:
«¡Menos decoración inútil, más funcionalidad estilizada!»
Querían eliminar el adorno recargado de la era anterior (el Art Nouveau, el Gótico, etc.) y crear objetos simples, útiles y bellos. Así, básicamente inventaron el diseño minimalista. O sea, si tu casa hoy parece una tienda de Apple con muebles de IKEA, puedes culpar (o agradecer) a la Bauhaus.
Entonces… ¿por qué se acabó la fiesta?
Los nazis.
Como todo lo bueno en la Alemania de los años 30, la Bauhaus fue vista como una amenaza. El régimen la consideraba un nido de comunistas, judíos, intelectuales, bohemios… y todo lo que no encajaba en su triste visión del mundo. Los nazis decían que eso del arte moderno les parecía muy “degenerado” (sí, ellos y el buen gusto no se hablaban).
En 1933, clausuraron la escuela y mandaron a sus integrantes al exilio. Pero lo que no sabían era que estaban soltando un enjambre de diseñadores radicales por el mundo. Se repartieron por: EE.UU., Israel, México, y hasta al futuro (sí, tu iPhone se ve así gracias a la Bauhaus, más o menos).
Legado
Hoy la Bauhaus es básicamente el abuelo cool de todo lo que es minimalista. Si tienes una silla que parece un tubo doblado o una lámpara que parece un satélite pequeño, dale las gracias a Gropius y compañía.
¿Quieres saber si habrías entrado en la Bauhaus?
Esta famosa pregunta atribuida a la Bauhaus es más simbólica que parte de un proceso de admisión oficial, pero refleja ideas centrales del pensamiento de esa escuela. En especial, se relaciona con los estudios de Wassily Kandinsky, quien investigó la conexión entre formas y colores en busca de una armonía visual universal.
Une cada color con una forma: rojo, amarillo, azul, círculo, cuadrado y triángulo.
Respuesta correcta
El círculo con el azul: Evocan calma, profundidad, lo espiritual.
El cuadrado con el rojo: Representan estabilidad, fuerza, energía contenida.
El triángulo con el amarillo: Sugieren dinamismo, dirección, y una energía vibrante y aguda.